Hay extremos discursivos en el progresismo y en el peronismo que me hacen acordar a las frases huecas de Zdero, como “seremos un gobierno de tranqueras abiertas”. Esquivar las discusiones de fondo nos lleva a repetir consignas como loros. Como si los partidos de la historia se ganaran a pura épica, con abrazos simbólicos y remeras estampadas. Varios amigos progres me hablaron escandalizados de frases que deslizó Capitanich en los últimos meses sobre formas alternativas de financiamiento de la caja jubilatoria o del sistema de Salud para morigerar la carga sobre las cuentas públicas. Alguno me recordó “La Sumergida”. La inviabilidad económica del sistema previsional y del sistema sanitario (con sus subsistemas público, de seguridad social y privado) se viene estudiando desde la década de 1970. No es un invento de Capitanich. Desde entonces sólo hubo parches, curros y más parches. Mirando hacia adelante no es sólo cuestión de ponerle límites a un modelo neoliberal de aju...