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Colisión de narrativas

Ayer se produjo una discusión muy interesante en el programa de Nancy Pazos, que tiene como compañero de mesa a Guillermo Moreno. La conductora no estaba de acuerdo con la recomendación de CFK a Milei de buscarse un psicólogo o, mejor, un psiquiatra, y Guillote coincidió con la expresidenta: “Está chapita”. 

Este fue el diálogo:

GM: Si tu amiga dijo que está chapita, está chapita. 

NP: Sí, bajó el nivel mi amiga, y me sorprendió. 

GM: En este caso tiene razón, el pibe está recontra chapita. 

NP: Yo creo que Milei tiene un montón de cuestiones para cuestionarle, desde lo político. No necesito ir a ningún golpe bajo. 

GM: No hay que darle ninguno: está chapita, no es homofóbico y no es fascista. Porque fascista es aquel que decida ‘para el Estado, todo lo material o espiritual’.

NP: Vos querés hacer una discusión histórica sobre el fascismo.

GM: ¿Y cuál va a ser, si no?

NP: Tenés que hacer una discusión semántica sobre el fascismo.

GM: ¿A ver?

NP: ¿Cómo se utiliza la palabra ‘fascista’ en el día de la fecha? 

GM: ¿Cómo se utiliza?

NP: Se utiliza en relación a personalidades, personajes o políticos que ejercen una violencia segregacionista.

GM: ¿Y por qué no le decís ‘stalinista’ a eso? ¿Por qué le decís ‘fascista’? ¿Por qué no le decís ‘macartista’?

NP: Vos lo que tenés que agarrar de la palabra es lo semántico, más allá de lo histórico. En lo histórico podés tener razón. 

GM: Confundís mucho, porque eso no es fascismo. Cuando Elon Musk va a hablar con la señorita que ahora preside el partido no sé cuánto alemán [v.g. Alice Elisabeth Weidel, líder del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania] y le pregunta por Hitler, ¿qué contestó? ‘No me compares con Hitler que ese era comunista’. En función de esa declaración, y de hablar del nacional socialismo, es que empezamos a entender qué es lo que pasó. Cuando yo te digo que los neoliberales y los socialdemócratas son los mismo, y que son dos caminos para llegar a lo mismo, llegamos a la conclusión de los actuales progres que dicen que la economía de Milei está bien, lo que está mal es que está abandonando la agenda 2030. Entonces nos ocupamos del tema de las minorías y no del tema de las mayorías que tienen que contener a las minorías. Decir que Milei es fascista es darle una acepción al fascismo que no tiene. Milei no es un hombre del Estado. 

NP: En términos semánticos, cuando hoy se cataloga a alguien de fascista es seguramente el fascismo ejercido desde la intelectualidad por lo que era la izquierda en su momento, o el PC o lo que sea.

GM: O sea que cuando vos decís fascismo no pensás en Mussolini.

NP: No.

GM: ¿Y en quién pensás?

NP: No pienso en nadie, pienso en una metodología…

GM: Entonces es un problema muy serio. ¿Cómo es la comunicación si cada uno inventa una categoría?

NP: ¿A qué le digo yo fascismo, por lo menos, y creo que mi generación se lo dice así, y los más jóvenes también? Justamente a esto. El escenario del escrache es un accionar fascista. No importa cuál es la categoría respecto a lo que hacía el fascismo con el Estado. 

GM: Pero es muy complejo hablar así, porque las categorías que se utilizan no tienen nada que ver con el análisis histórico.

NP: Bueno, contame qué es para vos el fascismo. 

GM: Lo que estudié como fascismo. El nacional socialismo italiano que empieza en el ‘22, que tiene la categoría de Estado como ordenador de aquella Italia unificada, y que como Mussolini dice: ‘Nada sin el Estado, ni material ni espiritual’, que es donde Perón confronta diciendo ‘Ni la explotación del hombre por el hombre, ni la explotación del hombre por el Estado’. El nacionalsocialismo no está muy separado del marxismo leninismo. Se separa después de que Hitler invade Rusia: ya es una discusión política. 

La realidad de lo que está pasando es que el nacional socialismo entendido como categoría política es algo que no se ha estudiado. ¿Por qué tenemos la obligación los peronistas de estudiarlo en profundidad? Porque muchas veces dijeron que el peronismo era fascista. ¿Quién lo dijo? La izquierda, e hicieron la Unión Democrática. Cuando arman la Unión Democrática fue ‘Vamos a enfrentar a Mussolini’; en ese caso era Perón. Pero no tenemos nada que ver, si nosotros decimos ‘un gobierno esclavo y un pueblo libre’. Tuvimos la obligación de estudiarlo. Ahora, cuando vos confundís a Milei con el fascismo, estás diciendo ‘este tipo va a fortificar el Estado’, y yo te digo ‘No, este tipo quiere destruir el Estado’. Entonces, ¿por qué le decís fascista? ¿Por la cachiporra?

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La batalla cultural es la colisión de narrativas. Cualquier elemento dentro de una narrativa -por ejemplo, la ‘categoría’ fascismo, o salud pública o Estado presente o casta o degenerados fiscales- es funcional a la intención de ese relato. En rigor no son categorías, son ideologemas, significantes de connotación ideológica, estereotipos. 

Pazos insiste en la interpretación semántica del término ‘fascismo’ porque si cada uno puede definirlo como mejor le acomode, ninguna definición, ni siquiera las definiciones científicas, es más importante que otra. Es el imperio del relativismo. Y es así que cae, paradógicamente, en dar los 'golpes bajos' que dice que no quiere dar.

Pazos no comprende o no reconoce que el contexto lingüístico específico en el que se reproduce el término ‘fascista’ es el del relato progresista actual, que no pone en evidencia un contenido latente sino que extrapola conclusiones con una clave de interpretación ideológica.  

Moreno, por otra parte, se para afuera de ese relato y propone discutir con elementos científicos (el fascismo como proceso histórico, político, económico, incluso ideológico) para no quedar entrampado en ninguna narrativa. ¿Y por qué es importante pararse afuera de la batalla cultural? Esto había dicho Moreno pocos minutos antes:

“Esto va a ser mucho peor que el 2001, así que cuidado con esto. Los que están opinando, los que en la televisión dicen cosas… esto no es el 2001. El 2001 fue una crisis financiera, esto es una crisis económica, que es muchísimo más grave. Esto que estamos viviendo no se vivió nunca. No hay empresario que te diga: ‘Sí, yo bajé 40 por ciento de ventas y me acuerdo que’… No existe. No existe bajar 40 por ciento de la facturación de un negocio. Salvo que sea una guerra”. 

Quedar atorado en una discusión ‘semántica’ en un contexto de depresión económica maquillada es ceder la iniciativa a los verdaderos enemigos de la patria, es darle la derecha a Milei. La conductora perdió una valiosa oportunidad de discutir lo importante, atrapada como está en la viñeta de un cómic o en la trama de una telenovela.

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