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La puerta giratoria de la política

La salida del ministro Halavacs se explica sí y sólo sí era inevitable. Como en el resto de los ministerios de Leandro Zdero, no se puede aducir mala gestión porque a diez meses de haber asumido, el gobierno todavía no arrancó. Lo único que hay detrás y podría afectar la estrategia de gobernar mandando opositores en cana es la causa de “la mafia del desmonte”, que tiene al ahora exministro como principal imputado.

El último update del fiscal federal Patricio Sabadini para engordar la denuncia de los abogados ambientalistas lo explica todo: pidió profundizar la línea de investigación que vincula a Halavacs con el recientemente encarcelado Tito López, que habría recibido mediante los oficiosos servicios del funcionario y su consultora, Huila S.A., permisos de desmonte y subsidios a lo largo de los últimos años.

Y si hacía falta una prueba de que Halavacs estaba entre la espada y la pared, la aportó Gustavo Vázquez, el actual director provincial de Bosques: “Existe un negocio ilegal con organizaciones a las que les estamos pisando los talones y en algunos casos ya hemos aplicado multas” (Norte). Halavacs era una papa caliente y Zdero tenía evidencia de sobra para soltarle la mano. Y si es verdad que el diputado Carim Peche hizo un escándalo el viernes en Casa de Gobierno (este lunes aún merodeaba el edificio) no hay dudas de que había que desactivar la bomba de mecha corta. 

De nuevo, sorprende el temperamento del fiscal Sabadini, que no dudó en pedir la prisión preventiva de Tito López pero no vio ningún peligro procesal en mantener a Halavacs en libertad, con todo y que éste tenía incidencia directa en las pruebas que podían incriminarlo. Tanto así, que los abogados ambientalistas le reclamaron “tomar las medidas correspondientes para resguardar pruebas en la causa principal” para evitar su “manipulación”. Ahora que ambos, López y Halavacs, comparten responsabilidades por igual en el accionar delictivo denunciado, es curioso que no compartan celda. 

Llama también la atención el nombre elegido para reemplazarlo: Víctor Zimmermann, rozista de la primera camionada. Demás está decir que cuenta con trayectoria política de sobra, en todos los niveles de gobierno, como para ocupar un ministerio en una administración que parece haber distribuido los cargos con el bolillero de La Poceada. Si la designación implica un inédito escenario de cogobierno, si es una plataforma de lanzamiento para Zimmermann en 2027 o si todo fue fruto de las presiones internas recibidas por Zdero, el tiempo lo dirá.

En principio la rentabilidad política de abandonar la comodidad de una banca en el Senado para aterrizar en un ministerio incendiado no parece justificada. Recordemos que Antonio Rodas en una situación análoga eligió el parlamento antes que la jefatura comunal que acababa de conquistar dejando al peronismo con una intendencia menos. ¿Para qué padecer los problemas de la gestión con la Justicia Federal revolviendo papeles y apuntando funcionarios cuando puede relajarse en la comodidad del Palacio Legislativo? Y eso para no hablar de los sueldos.

Peor aún: así como Rodas no pudo garantizar el triunfo del peronismo en Fontana una vez que se bajó del cargo, Zimmermann tampoco puede asegurar que la banca la vaya a ocupar el quitilipense Ayrton Ulrich, ya que la Coalición Cívica reclama ese escaño para Alicia Terada, que iba segunda en la lista después de Zimmermann. El radicalismo dice que no hay nada que discutir: “varón se reemplaza por varón”, pero, como publicó LPO, ya hubo antecedentes en contrario y la Corte les dio la razón. Sería la primera vez que la CC obtiene una senaduría y Lilita Carrió no está dispuesta a dejarla pasar. Tanto es así que según ese medio en las últimas horas se evaluaba la posibilidad de que Zimmermann en lugar de dejar la banca simplemente pidiera licencia.

Demasiados dolores de cabeza para resolver la baja de Halavacs. Alguien tiene que estar muy convencido de que es el camino correcto.

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